Después de escuchar la intro de Combichrist, Rammstein saltaron a escena muy puntuales, todo hay que decirlo. A las diez en punto, las luces se apagaron y el sexteto ocupó sus puestos en el escenario, como verdaderos posesos. Mención especial merece la entrada de Paul Landers (quedando a una distancia considerable de mí), Richard Kruspe (su gabardina de cuero era puro poder) y Till Lindemann (con delantal rojo, coletas postizas rojas y una bombilla en la boca); los tres irrumpieron en escena rompiendo tres muros, los dos primeros se sirvieron de una especie de maza, mientras que el cantante optó por la sutileza de la radial. He de suponer que se trataba de un homenaje al vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín.
El espectáculo comenzó con la increíble “Rammlied”, cuya introducción quedó un poco deslucida, ya que el micrófono no se escuchaba. Al poco tiempo, volvió el sonido y todo funcionaba a las mil maravillas. Este tema se ha convertido en uno de mis favoritos, y del grupo también. El sonido estuvo deslucido en varias ocasiones, pero nada que no se pudiera remediar con empeño y ahínco.
La primera oleada de temas, tras la intro, “Rammlied”, llegaron temas como “B******”, que sonó potente y cruda (como la voz de Till), completándose esta con “Waidmanns Heil” cuyo estribillo fue coreado por los allí presentes. Inmediatamente después la grada recibió con alborozo las primeras notas de uno de los mejores y más destructivos temas de la banda. “Feuer Frei!” es una patada en la boca que recibimos con mucho gusto, y a la cita no faltaron las míticas máscaras lanzallamas. El calor se estaba empezando a notar en el ambiente tras un inicio templadito (achacable seguramente al hecho de que una gran parte de las 16000 personas que allí se encontraban congregadas no habían escuchado LIFAD en profundidad).
“Keine Lust” nos dejo atontados, las guitarras desbordaron calidad por los cuatro costados, demostrando que Landers y Kruspe interactúan entre ellos como verdaderos energúmenos. Antes de retomar una segunda tandas de temas de LIFAD, el grupo lanzó un guiño a los fans de primera hora con la siempre efectiva “Weisses Fleisch”, esta vez no hubo zapatos soltando chispas, pero el gesto de Lindemann golpeando su muslo con el brazo estuvo presente en todo momento. El pogo se nos comía, resultando una locura.
Tras un pequeño instante de relax, pude ver algo que me llamó la atención, una serie de muñecos yacían colgados en el escenario, sus ojos venían parcheados con láser verdes, dándole al show un realismo petrificante. Una imagen oscura, acompañada del siguiente tema, en este caso “Wiener Blut”, sonando atronador, con una fuerza, que hacía que mi cámara se volviera loca.
El primer momento romántico llegó con el tema “Frühling in Paris”, siendo este una delicia para los oídos. Continuamente el riff de “Ich tu dir weh” logrando una contundencia y una rabia pasmosa y eso si lo acompañamos con el baño de fuego que Lindemann le propinó a Flake, el cóctel quedó perfecto. El mejor momento llegó cuando Till se subió a una plataforma, mientras entonaba “Du bist das Schiff ich der Kapitän” resultado algo absolutamente memorable.
La siguiente tanda de temas, comenzaría con “Liebe ist für alle da” tema que da título al disco, y seguiría con el desfile militar de “Links 2-3-4” temazo que agradecimos enormemente. El delirio satisfactorio llegó con “Du Hast” siendo esta una de las incógnitas, por las que Rammstein está en esto de la músic. Sin ella, Rammstein no existirían hoy día
El momento mas cachondo, sexual, llegó con “Pussy”, letra controvertida, de la cual hicieron un video porno, el cual ha escandalizado a medio mundo. Sin entrar en cuestiones sexuales, tengo que decir, que la letra es pura chorrada, pero la música gana en consistencia. Acto seguido Till nos dedicó un orgasmo de espuma y confeti. A continuación podréis ver varios videos de este tema, desde distintos ángulos de visión.
El último gran momento pirómano de la noche llegó con “Benzin”, donde los instantes finales aparecieron con un tipo envuelto en llamas, y de ahí Richard Kruspe vestía muy cómodo de Playboy oficial del grupo germano. Otro instante memorable de la noche fue, el poder escuchar uno de los himnos de su discografía, “Sonne” tema que tiene el poder de hipnotizar a la audiencia, es la canción más increíble que han editado estos tíos. “Ich Will” puso el final al mini setlist de “Mutter”. Mientras tanto “Haifisch” puso la ronda más electrónica, con esa intro tan vanguardista. Innovando como debe ser. En directo el tema gana muchos enteros.
Al final no quedaba más remedio que decir adiós, y se avecinaba el bis final, con dos temas que son joyas indiscutibles de la discografía de Rammstein. Sonó la sentimental “Seemann”, donde Flake retomó su vieja costumbre de subirse en una balsa y saludar a los allí presentes. El público se comportó de manera ejemplar y nuestro querido teclista regresó al escenario sano, salvo y a tiempo de interpretar con los teclados esos silbidos tan conocidos que nos indicaban que “Engel” iba a sonar, solventándola sin problemas mientras que el público coreaba con todas sus fuerzas el archiconocido “Gott weiss ich will kein Engel sein”. Un broche final para una noche mágica, un show que llevábamos esperando desde hace muchos años atrás. Esa noche Rammstein volvieron a ser grandes.
Setlist
1. Rammlied
2. B********
3. Waidmanns Heil
4. Keine Lust
5. Feuer frei!
6. Weisses Fleisch
7. Wiener Blut
8. Frühling in Paris
9. Ich tu dir weh
10. Liebe ist für alle da
11. Links 2-3-4
12. Du hast
13. Pussy
14. Benzin
15. Sonne
16. Ich will
17. Haifisch
-------------
18. Seemann
19. Engel
Crónica realizada por Frandiei y Roxi.
Leer más…














































